RESUMEN

Este artículo analiza el papel de los partidos de ámbito no estatal (PANE) en la política balear durante cuatro décadas de autogobierno democrático (1983-‍2023). Mediante análisis histórico-institucional y sistematización de datos electorales y gubernamentales sobre cuatro formaciones (Unió Mallorquina, Proposta per les Illes, Partit Socialista de Mallorca y MÉS per Mallorca), el artículo documenta una paradoja central: pese a su modesto tamaño electoral (nunca superior al 15 % individual ni al 22 % conjunto), los PANE han ejercido influencia decisiva en la gobernabilidad, participando en el Gobierno autonómico durante veintisiete de los cuarenta años y controlando la Presidencia del Consell de Mallorca durante dieciséis años. El análisis identifica tres hallazgos con implicaciones teóricas. Primero, los PANE se organizan predominantemente de forma insular. Segundo, la influencia institucional deriva de su posición pivotal y control multinivel. Tercero, los partidos con militancia ideológicamente comprometida y vínculos con movimientos sociales demuestran mayor resiliencia.

Palabras clave: Partidos políticos no estatales; gobernanza multinivel; fractura territorial; nacionalismo; regionalismo; sistema de partidos; coaliciones políticas; gobernabilidad; Islas Baleares.

ABSTRACT

This article analyzes the role of non-statewide parties (PANE) in Balearic politics during four decades of democratic self-government (1983-‍2023). Through historical-institutional analysis and systematization of electoral and governmental data on four formations (Unió Mallorquina, Proposta per les Illes, Partit Socialista de Mallorca, and MÉS per Mallorca), the article documents a central paradox: despite their modest electoral size (never exceeding 15 % individually or 22 % collectively), the PANE have exerted decisive influence on governance, participating in regional government for 27 of 40 years and controlling the presidency of the Consell de Mallorca for 16 years. The analysis yields three main findings with theoretical implications. First, the PANE organize predominantly along insular lines. Second, institutional influence derives from pivotal positioning and multilevel control rather than electoral weight. Third, parties with ideologically committed membership and linkages to social movements demonstrate greater organizational resilience than parties office-seeking.

Keywords: Non-statewide political parties; multilevel governance; territorial cleavage; nationalism; regionalism; party system; political coalitions; governability; Balearic Islands.

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Bonet-Martí, Jordi; Roig i Roca, Aina y Ubasart-González, Gemma (2026). Partidos de ámbito no estatal y gobernabilidad en las Islas Baleares (1983-‍2023). Revista de Estudios Políticos, 213, 253-‍286. doi: https://doi.org/10.18042/cepc/rep.213.08

I. INTRODUCCIÓN[Subir]

Los partidos de ámbito no estatal (PANE) constituyen un componente estructural del sistema político español desde la transición democrática, con presencia estable en siete comunidades autónomas. Sin embargo, la atención académica se ha concentrado predominantemente en las formaciones de Cataluña, País Vasco y Galicia (‍De Winter y Türsan, 1998; ‍Barrio et al., 2010)[1], generando lagunas en el conocimiento de los PANE que, sin representación en las Cortes Generales, ejercen influencia sostenida en sus territorios.

El caso balear presenta una paradoja analítica que motiva este artículo. Aunque los PANE baleares nunca han superado individualmente el 15 % de los votos ni han disputado las dos primeras posiciones electorales, han demostrado una capacidad sostenida para condicionar la gobernabilidad autonómica e insular. Entre 1983 y 2023, en veintisiete de cuarenta años de autogobierno al menos un PANE ha formado parte del Gobierno autonómico o ha proporcionado apoyo parlamentario indispensable. A nivel insular, Unió Mallorquina (UM) controló la Presidencia del Consell de Mallorca durante 16 años en el período 1983-‍2007 con apenas el 6-‍9 % de representación. Esta desproporción entre peso electoral e influencia institucional plantea la pregunta central del artículo: ¿qué condiciones permiten que partidos subestatales electoralmente modestos mantengan alta influencia en la gobernabilidad autonómica?

Tres rasgos del caso balear lo hacen particularmente relevante para abordar esta pregunta: la existencia de un nivel institucional intermedio —los consejos insulares— que multiplica las arenas de poder y genera oportunidades estratégicas para partidos minoritarios; la complejidad identitaria de un territorio pluriinsular donde las identidades insulares han demostrado mayor solidez que cualquier identidad archipelágica unificada (‍Pons, 1995), y la coexistencia, durante cuatro décadas, de varios PANE con orientaciones estratégicas contrastantes que permiten examinar los mecanismos que sustentan la influencia y la viabilidad organizativa de estas formaciones.

Para abordar estos objetivos, el artículo adopta el concepto de partido de ámbito no estatal (PANE), acuñado por Isidre Molas (‍1977) y desarrollado por Barrio et al. (‍2010), cuya definición, discusión teórica y operacionalización se desarrollan en la sección 2.

El artículo se estructura en seis secciones adicionales. La sección 2 desarrolla el marco teórico y el estado de la cuestión, definiendo la variable dependiente, los factores explicativos y las expectativas analíticas. La sección 3 especifica la estrategia metodológica, la selección de casos y las fuentes empleadas. La sección 4 contextualiza el caso balear, analizando el sistema institucional multinivel y las trayectorias organizativas de los principales PANE. La sección 5, núcleo empírico del artículo, examina sistemáticamente el papel de los PANE en la gobernabilidad balear, contrastando la evidencia con las expectativas formuladas en el marco teórico. Finalmente, la sección 6 verifica el cumplimiento de las expectativas y extrae conclusiones.

II. MARCO TEÓRICO Y ESTADO DE LA CUESTIÓN[Subir]

Los PANE constituyen un componente estructural del sistema de partidos español desde la transición democrática. Sin embargo, la literatura ha tendido a concentrarse en aquellos casos en los que estas formaciones han ocupado posiciones centrales en la competencia política autonómica o han articulado proyectos nacionales alternativos al estatal, como ocurre en Cataluña o Euskadi. Esta focalización ha generado un sesgo analítico: se conoce bastante sobre los PANE cuando compiten por la hegemonía del sistema político, pero menos sobre aquellos contextos en los que, sin amenazar el predominio de los partidos de ámbito estatal, logran ejercer una influencia sostenida sobre la formación de Gobiernos y la orientación de la gobernabilidad. Precisamente por ello, el caso balear resulta de especial interés, al permitir observar cómo partidos con un apoyo electoral modesto pueden desempeñar un papel decisivo en la política autonómica, no como actores dominantes, sino como socios recurrentemente necesarios en la construcción de mayorías.

El concepto de PANE, formulado por Molas (‍1977) y posteriormente desarrollado por distintos autores, designa a aquellas formaciones cuyo ámbito principal de solidaridad y representación política no coincide con el del Estado, sino con una unidad territorial inferior. Se trata de una categoría especialmente útil para el caso español, pues permite incluir bajo un mismo paraguas analítico partidos regionalistas, autonomistas, nacionalistas o insularistas sin prejuzgar ni su intensidad identitaria ni su proyecto territorial último. En este sentido, la utilidad del concepto radica en que desplaza el foco desde el contenido ideológico específico de la reivindicación territorial hacia su localización política e institucional. Ello resulta particularmente pertinente en Baleares, donde la articulación territorial de la competencia partidista no remite a un único demos subestatal cohesionado, sino a un espacio político atravesado por identidades insulares diferenciadas y por una institucionalidad archipelágica compleja.

En la literatura sobre PANE conviene distinguir dos generaciones analíticas. Una primera generación de estudios, centrada principalmente en los casos vasco, catalán y gallego, explicó la relevancia de estas formaciones por la intensidad del clivaje territorial, la profundidad de la identidad nacional diferenciada y la capacidad de articular proyectos de autogobierno con amplio respaldo social (‍De Winter y Türsan, 1998; ‍De Winter et al., 2006). Una segunda generación, más atenta a la variedad de contextos en los que operan los PANE, ha desplazado el foco desde los determinantes identitarios hacia las condiciones institucionales y estratégicas que permiten a estas formaciones mantener relevancia política incluso cuando no son actores hegemónicos (‍Barrio et al., 2010; ‍Barberà et al., 2009). Este artículo se inscribe en esta segunda generación: no pregunta por qué existen los PANE baleares ni por la intensidad de su reivindicación territorial, sino por las condiciones bajo las cuales partidos electoralmente modestos logran ocupar posiciones de alta influencia en la gobernabilidad autonómica.

La literatura comparada sobre los PANE ha mostrado que su relevancia política no depende exclusivamente de su rendimiento electoral. Los trabajos clásicos sobre partidos regionalistas y autonomistas han subrayado la importancia del clivaje territorial, la distancia ideológica respecto de los partidos estatales y la capacidad de estas formaciones para convertirse en portavoces legítimos de intereses territoriales diferenciados. Desde esta perspectiva, los PANE pueden adquirir centralidad no solo cuando concentran un voto elevado, sino también cuando ocupan nichos de representación territorial no cubiertos por los grandes partidos o cuando su perfil les permite presentarse como intermediarios creíbles entre una comunidad política subestatal y el centro. No obstante, esta literatura ha prestado menos atención a los contextos en los que dicha centralidad no se traduce en primacía electoral, sino en capacidad de incidencia sobre la gobernabilidad.

Para abordar esa cuestión resulta necesario dialogar con la literatura sobre relevancia partidista, partidos bisagra y formación de coaliciones. Sartori (‍1976) formuló el criterio clásico según el cual un partido es relevante no por su tamaño, sino por su capacidad para afectar la lógica de la competencia: ya sea por su potencial de coalescencia —su aptitud para ser socio de Gobierno— o por su potencial de chantaje —su capacidad para alterar la dirección de la competición entre otros actores—. Este criterio resulta especialmente útil para el análisis de los PANE baleares, que rara vez han superado la tercera posición electoral, pero han demostrado repetidamente ambos tipos de relevancia. Pedersen (‍1982), por su parte, añadió que los partidos menores pueden consolidar su posición en el sistema precisamente a través de su participación gubernamental, convirtiéndola en un recurso de legitimidad y supervivencia organizativa. Del mismo modo, la teoría de coaliciones ha mostrado que partidos pequeños pueden ejercer una influencia desproporcionada cuando ocupan posiciones pivotales en parlamentos fragmentados, especialmente en sistemas proporcionales donde la formación de Gobiernos exige acuerdos entre varias fuerzas. En esta línea, las formulaciones de Laver y Schofield permiten comprender que el peso electoral constituye solo una dimensión del poder negociador; otra, igualmente decisiva, es laposición relacional del partido en la aritmética parlamentaria y en la estructura de bloques.

A partir de esta literatura, este artículo entiende la influencia política de los PANE como su capacidad para alterar el resultado de la formación gubernamental autonómica, ya sea integrándose en el ejecutivo, prestando apoyo parlamentario indispensable o condicionando la arquitectura de los acuerdos de mayoría. En consecuencia, la variable dependiente central no es simplemente el éxito electoral del PANE, sino su posición en la gobernabilidad autonómica, operacionalizada en tres situaciones principales: oposición, apoyo parlamentario externo y participación en coalición de Gobierno. Esta reformulación permite desplazar el análisis desde una descripción longitudinal de trayectorias partidistas hacia una explicación de las condiciones bajo las cuales partidos electoralmente modestos acceden a posiciones de alta influencia institucional.

Ahora bien, la literatura sobre coaliciones resulta insuficiente si se aplica de forma aislada al caso balear. El archipiélago no constituye únicamente un sistema parlamentario fragmentado, sino también un espacio de gobernanza multinivel, en el que la comunidad autónoma convive con instituciones insulares dotadas de competencias, recursos y centralidad política propias. Por ello, la posición de los PANE en la gobernabilidad autonómica no puede explicarse solo por la aritmética del Parlament, sino también por su capacidad para movilizar recursos institucionales asentados en otras arenas de poder. La literatura sobre partidos como organizaciones multinivel ha mostrado que en sistemas territorialmente descentralizados las relaciones entre niveles institucionales generan oportunidades específicas para los partidos subestatales: control de cargos, patronazgo, visibilidad pública, capacidad de intercambio y credibilidad negociadora (‍Deschouwer, 2006; ‍Thorlakson, 2009). En estos contextos, el poder de un partido no deriva únicamente de los escaños que posee en la cámara principal, sino también de su inserción en una red de instituciones conectadas.

Esta perspectiva resulta especialmente fecunda para Baleares. Como sugiere la literatura previa sobre PANE y gobernabilidad multinivel en España, algunas formaciones de ámbito no estatal logran compensar su debilidad en la arena estatal mediante una fuerte implantación autonómica o subautonómica. En el caso balear, esta lógica se ve intensificada por la insularidad y por la importancia política de los consells, especialmente el de Mallorca. Así, la dimensión multinivel no debe ser tratada como una segunda variable dependiente ni como una historia paralela, sino como un mecanismo explicativo fundamental de la posición que los PANE ocupan en la gobernabilidad autonómica. En otros términos, la capacidad de un PANE para convertirse en socio de Gobierno o apoyo indispensable depende también de los recursos que controla en el nivel insular, de su aptitud para intercambiarlos en la negociación autonómica y de la legitimidad territorial específica que esos recursos le proporcionan. Esta lectura permite integrar una de las intuiciones más sólidas del trabajo —el papel del control institucional insular y del intercambio entre arenas— en un marco teórico coherente.

Junto a la pivotalidad parlamentaria y a la estructura multinivel, un tercer bloque de literatura relevante remite a los objetivos y modelos organizativos de los partidos. Las contribuciones de Strøm y Müller y Strøm distinguen entre partidos orientados prioritariamente a los cargos (office-seeking), a las políticas (policy-seeking) o a los votos (vote-seeking). Esta tipología resulta útil para entender por qué no todos los PANE convierten del mismo modo su posición estratégica en influencia sostenida o en supervivencia organizativa. La literatura organizativa, especialmente Panebianco, añade que el acceso al poder no tiene efectos homogéneos: su impacto depende del grado de institucionalización, de la densidad militante y de los vínculos sociales del partido. En consecuencia, dos formaciones con peso electoral similar pueden divergir notablemente en su capacidad para resistir etapas de oposición o para traducir presencia institucional en continuidad organizativa.

Este punto es crucial en el caso balear. Cabría esperar que los partidos más dependientes del control institucional y de redes personalistas —típicamente los más orientados al cargo— muestren mayor fragilidad cuando pierden acceso al Gobierno, al carecer de recursos organizativos alternativos que sustenten su actividad. Por el contrario, las formaciones con mayor coherencia ideológica y vínculos con movimientos culturales y sociales —más propias del perfil policy-seeking— deberían presentar una resiliencia superior, al poder sostener su presencia pública y su capacidad de movilización incluso desde la oposición. Leído teóricamente, ello permite matizar la hipótesis de que el acceso al Gobierno constituye la condición principal de estabilidad de los PANE: más que una relación universal, lo que el caso balear permite examinar es una interacción entre acceso al poder, modelo organizativo y orientación estratégica.

Sobre esta base, el artículo propone una explicación de la posición de los PANE en la gobernabilidad autonómica a partir de la combinación de cuatro factores. En primer lugar, su peso parlamentario y, sobre todo, su pivotalidad aritmética en contextos de fragmentación moderada y ausencia frecuente de mayorías absolutas. En segundo lugar, la estructura de competencia entre bloques, que condiciona la disponibilidad de socios y el valor estratégico de las formaciones bisagra. En tercer lugar, la configuración multinivel e insular del sistema político balear, que multiplica espacios de poder y hace posible el intercambio de recursos entre la arena autonómica y las instituciones insulares. En cuarto lugar, el tipo de organización y orientación estratégica de cada partido, que influye tanto en su capacidad de negociación como en su viabilidad a medio plazo.

De este marco se derivan cuatro expectativas analíticas. La primera es que la probabilidad de que un PANE pase de la oposición al apoyo parlamentario o a la participación gubernamental aumenta cuando ocupa una posición pivotal en el Parlament balear. La segunda es que esa probabilidad se incrementa cuando el partido controla recursos institucionales estratégicos en la escala insular, pues ello amplía su poder de negociación más allá de su representación estrictamente autonómica. La tercera es que los PANE con organizaciones más institucionalizadas y orientaciones policy-seeking presentan trayectorias más estables y resilientes que aquellos más dependientes del acceso al cargo. La cuarta es que los partidos más office-seeking pueden maximizar su influencia institucional a corto plazo, pero serán más vulnerables al colapso organizativo cuando pierdan el acceso al Gobierno, mientras que los más policy-seeking, al disponer de fuentes alternativas de legitimidad y recursos, podrán sostener su presencia en el sistema incluso en periodos prolongados de oposición.

En suma, la literatura existente permite sostener que la influencia de los PANE no puede reducirse ni a la fuerza del clivaje territorial ni al mero tamaño electoral. El caso balear invita a una perspectiva más integrada, en la que la relevancia política de estos partidos resulta de la interacción entre estructura de oportunidades coalicionales, gobernanza multinivel e incentivos organizativos. Desde este enfoque, el principal interés del análisis no reside solo en documentar la presencia histórica de los PANE en Baleares, sino en explicar por qué partidos que rara vez superan posiciones secundarias en términos electorales han logrado, sin embargo, ocupar un lugar central en la formación de Gobiernos durante buena parte del período autonómico. Sobre esta base, la siguiente sección operacionaliza la variable dependiente y los principales factores explicativos.

III. ESTRATEGIA METODOLÓGICA Y FUENTES[Subir]

1. Diseño de la investigación[Subir]

Este artículo adopta un enfoque de estudio de caso (‍Gerring, 2007) sobre el papel de los partidos de ámbito no estatal en las Islas Baleares durante el período 1983-‍2023. El estudio de caso resulta particularmente apropiado cuando el objetivo es comprender fenómenos complejos en su contexto real, documentar trayectorias temporales extensas e identificar patrones y mecanismos causales mediante análisis detallado de un número limitado de casos (‍Yin, 2014).

2. Selección de casos[Subir]

A partir de los conceptos y criterios de relevancia desarrollados en el marco teórico, el análisis se centra en cuatro formaciones que representan la práctica totalidad del voto PANE en Baleares durante el período estudiado. Estas formaciones se organizan en dos pares generacionales: una primera generación constituida por UM (1982-‍2011) y PSM (1976-‍2013), que emergieron en el contexto de la transición democrática y estructuraron el espacio PANE balear durante tres décadas; y una segunda generación formada por PI (2012-actualidad) y MÉS per Mallorca (2013-actualidad), que surgieron como respuestas organizativas a la crisis de las formaciones precedentes. La distinción entre ambas generaciones no es meramente cronológica: la primera generación se caracteriza por una construcción organizativa vinculada a redes preexistentes (cuadros de la UCD en el caso de UM, militancia de la izquierda nacionalista en el caso del PSM), liderazgos fundacionales de largo recorrido y un contexto de competencia bipartidista moderada. La segunda generación, en cambio, surge en un contexto de fragmentación del sistema de partidos, adopta estructuras organizativas más abiertas y participativas e incorpora agendas temáticas nuevas (regeneración democrática, ecosocialismo). Además, cada par permite una comparación ideológica transversal: centro-derecha mallorquinista (UM/PI) frente a izquierda nacionalista-soberanista (PSM/MÉS). El análisis excluye formaciones menorquinas y pitiusas que, sibien han desempeñado funciones pivotales ocasionales en sus respectivos consejos insulares, no han alcanzado relevancia comparable en la arena autonómica.

En este sentido, el artículo combina tres estrategias metodológicas complementarias:

  • —Primero, análisis histórico-institucional que reconstruye la evolución de los PANE baleares desde sus orígenes hasta la actualidad, atendiendo a los contextos institucionales, electorales y políticos que han condicionado su desarrollo. Esta perspectiva permite identificar coyunturas críticas, transiciones entre períodos, y patrones de cambio y continuidad a lo largo de cuatro décadas.

  • —Segundo, análisis comparativo de las cuatro formaciones descritas anteriormente, que permite comparaciones sistemáticas entre espacios ideológicos (centro-derecha mallorquinista frente a izquierda nacionalista-soberanista) y entre generaciones organizativas (primera generación UM/PSM frente a segunda generación PI/MÉS).

  • —Tercero, análisis cuantitativo-descriptivo de datos electorales y de composición gubernamental que permite identificar patrones, cuantificar la influencia de los PANE, y establecer comparaciones diacrónicas. Este análisis incluye la sistematización de resultados electorales, la reconstrucción de todas las composiciones gubernamentales autonómicas e insulares, y la identificación de las condiciones bajo las cuales los PANE han resultado aritméticamente necesarios para la formación de mayorías.

Adicionalmente, el análisis se ha beneficiado de un trabajo de campo cualitativo previo consistente en catorce entrevistas semiestructuradas con actores vinculados a los PANE baleares (cargos electos, dirigentes de partido y responsables institucionales, predominantemente de Mallorca), realizadas durante el año 2019 en el marco de una investigación más amplia. Aunque estas entrevistas no constituyen una fuente de análisis sistemático en el presente artículo, sí han servido como apoyo contextual para contrastar la interpretación de coyunturas críticas y matizar la reconstrucción de determinadas decisiones estratégicas que las fuentes documentales no siempre permiten captar con precisión.

El período de análisis (1983-‍2023) abarca la totalidad del desarrollo del autogobierno balear, desde las primeras elecciones autonómicas hasta las más recientes. Esta ventana temporal de cuarenta años permite identificar tanto continuidades estructurales como transformaciones del sistema de partidos, particularmente la reconfiguración post-2015 con la irrupción de nuevos partidos estatales y el declive de formaciones tradicionales.

El ámbito geográfico del estudio es el conjunto de las Islas Baleares, aunque se privilegia el análisis de la isla de Mallorca por tres razones: concentra aproximadamente el 80 % de la población del archipiélago; ha sido el epicentro de articulación de los principales PANE, y presenta la dinámica política más compleja por la coexistencia de tres niveles institucionales con competencias (municipal, insular, autonómico). No obstante, se contextualizan las dinámicas de Menorca, Ibiza y Formentera cuando resultan relevantes para comprender el conjunto del sistema político balear.

3. Fuentes de información: datos electorales y gubernamentales[Subir]

La investigación se basa en cuatro tipos de fuentes complementarias. Los datos electorales de las elecciones autonómicas (1983-‍2023) provienen de las fuentes oficiales del Govern de les Illes Balears y han sido sistematizados por los autores. Para cada convocatoria electoral se han recogido: porcentaje de votos y número de escaños de cada formación política, tanto a nivel autonómico como desagregado por circunscripción insular. Estos datos permiten reconstruir la evolución del sistema de partidos, identificar el peso relativo de cada formación y analizar las condiciones bajo las cuales los PANE han resultado aritméticamente necesarios para la formación de mayorías. Cabe señalar que la complejidad del sistema político balear genera cierta variabilidad en la agregación de datos electorales, dado que algunas formaciones han presentado candidaturas diferenciadas por islas o han concurrido en coaliciones interpartidistas. En este artículo se ha adoptado el criterio de agregar los votos según la identidad política predominante de cada candidatura, documentando en nota las particularidades de cada convocatoria.

La composición gubernamental de los ejecutivos autonómicos e insulares ha sido reconstruida mediante el análisis de documentación oficial (decretos de nombramiento, acuerdos de investidura), información institucional de los parlamentos y consejos insulares y fuentes periodísticas. Para cada Gobierno se han documentado: período exacto, partidos participantes, número de escaños de cada formación, tipo de Gobierno (mayoría/minoría, coalición/unipartidista) y distribución de carteras entre formaciones. Esta sistematización ha permitido elaborar las tablas 1 y 2 del artículo, instrumentos analíticos centrales para evaluar la influencia sostenida de los PANE.

A partir de estas fuentes, el análisis empírico se articula en torno a tres indicadores principales: la posición de los PANE en la gobernabilidad autonómica (variable dependiente), operacionalizada como la función desempeñada en cada legislatura (oposición, apoyo parlamentario externo, participación gubernamental en coalición); el peso parlamentario relativo, medido como la proporción entre escaños del PANE y escaños totales de la cámara; y la sobrerrepresentación gubernamental, calculada como la ratio entre el porcentaje de consejerías obtenidas y el porcentaje de escaños. La periodización del sistema de partidos balear se establece en función de dos criterios combinados: la estructura de la competencia electoral (número de formaciones con representación parlamentaria efectiva) y la configuración de las dinámicas coalicionales. Aplicando estos criterios, se distinguen dos etapas: una primera etapa (1983-‍2015), caracterizada por un sistema de cuatro actores principales (PP, PSIB, UM, PSM) con dinámicas coalicionales relativamente estables; y una segunda etapa (2015-‍2023), marcada por la fragmentación del espacio estatal (irrupción de Ciudadanos, Podemos y VOX), la reconfiguración generacional de los PANE (sustitución de UM/PSM por PI/MÉS) y la polarización creciente en dos bloques ideológicos.

IV. EL SISTEMA POLÍTICO BALEAR Y LOS PANE[Subir]

El sistema político balear presenta características institucionales distintivas que condicionan la competencia partidista y las estrategias organizativas de los actores políticos. A diferencia de la mayor parte de las comunidades autónomas españolas, Baleares —al igual que Canarias— incorpora un nivel intermedio de gobierno entre el municipal y el autonómico: los consejos insulares, creados en 1978 como órganos de gobierno y administración de cada isla.

Esta arquitectura institucional genera una estructura de competencia política de tres niveles que opera simultáneamente en las arenas municipal, insular y autonómica. Los consejos insulares —Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera— no son meras entidades administrativas subordinadas, sino instituciones con legitimidad democrática directa, competencias propias en áreas como ordenación territorial, carreteras, patrimonio cultural, deportes y servicios sociales. La reforma estatutaria de 2007 consolidó su posición institucional dotándolos de mayor autonomía política y financiera (‍Riera y Hernández, 2019).

Esta configuración multinivel genera tres consecuencias relevantes para la dinámica partidista:

  • —Primera, las formaciones políticas deben desarrollar estrategias diferenciadas para cada nivel institucional, lo que favorece la emergencia de partidos especializados en la arena insular frente a partidos con vocación archipelágica. La distancia geográfica entre islas y las identidades insulares diferenciadas incrementan los costes de coordinación y dificultan la construcción de estructuras organizativas verdaderamente baleares.

  • —Segunda, los consejos insulares constituyen espacios de poder institucional que pueden compensar la debilidad electoral de formaciones minoritarias a nivel autonómico. Como se documentará en la sección 5, el control de la Presidencia del Consell de Mallorca ha resultado estratégicamente más valioso para los PANE que su presencia en el Gobierno autonómico, permitiéndoles acceder a recursos, consolidar cuadros políticos, y construir redes de influencia territorial.

  • —Tercera, la interacción entre niveles institucionales genera dinámicas de interdependencia: acuerdos en el nivel insular pueden anticipar o condicionar coaliciones en el nivel autonómico, y viceversa. Esta interdependencia resulta especialmente relevante en Mallorca, que concentra aproximadamente el 80 % de la población del archipiélago y 33 de los 59 escaños del Parlamento balear.

El sistema electoral balear combina elementos proporcionales con una fragmentación territorial que genera efectos desproporcionales. Las elecciones autonómicas utilizan cuatro circunscripciones insulares (Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera) con reparto de escaños proporcional mediante la fórmula D'Hondt y barrera electoral del 5 % insular. Esta configuración favorece a los partidos grandes a nivel autonómico, pero puede beneficiar a los PANE con implantación insular concentrada, especialmente en circunscripciones pequeñas, como Menorca (13 escaños) o Ibiza-Formentera (12 escaños hasta 2019, posteriormente separadas). Los consejos insulares se eligen coincidiendo con las elecciones autonómicas, pero en convocatoria separada, con circunscripción única insular y reparto proporcional mediante fórmula D’Hondt. El Consell de Mallorca cuenta con 33 consejeros, el de Menorca con 13, el de Ibiza con 13 y el de Formentera con 17 (desde su constitución como consejo independiente en 2007). Esta configuración electoral, al operar con circunscripciones más reducidas que la autonómica, puede generar efectos desproporcionales diferenciados que afectan particularmente a las formaciones minoritarias.

Por otra parte, la dimensión territorial constituye el segundo elemento contextual esencial para comprender el desarrollo de los PANE baleares. Aunque el eje izquierda-derecha estructura principalmente la competencia política, el clivaje territorial ha mantenido relevancia durante las últimas cuatro décadas (‍Saurina, 2003). Sin embargo, esta dimensión territorial presenta notable complejidad al articularse mediante identidades duales y concéntricas en un contexto pluriinsular.

La trayectoria del nacionalismo político en Mallorca se ha articulado en dos grandes corrientes: una de orientación centrista y autonomista, representada inicialmente por Unió Mallorquina (UM) y posteriormente por Proposta per les Illes (PI); y otra de carácter progresista y soberanista, desarrollada desde el Partit Socialista de Mallorca (PSM) hasta la actual MÉS per Mallorca. Ambas corrientes, aunque ideológicamente divergentes, han compartido una fuerte raíz insularista, una vocación de autogobierno y un peso político que, en diversos momentos, ha resultado decisivo para la gobernabilidad autonómica e insular.

Unió Mallorquina (1983-‍2011) se constituyó como formación regionalista de centro-derecha a partir de antiguos cuadros de la UCD con el objetivo de representar el mallorquinismo conservador tras la crisis del centrismo estatal (‍Granados, 2023). Su debut electoral en 1983, con un 15,2 % de los votos y 6 escaños, le permitió condicionar la formación del primer Gobierno autonómico, inaugurando un prolongado ciclo como partido pivotal (‍Ramis, 2012). A lo largo de tres décadas, UM apoyó Gobiernos del PP y del PSIB-PSOE, accediendo reiteradamente a consejerías y a la Presidencia del Consell de Mallorca (‍Calvet, 2013). Sin embargo, su implicación en múltiples casos de corrupción provocó su disolución en 2011.

El vacío dejado por UM fue ocupado por Proposta per les Illes (PI), surgido en 2012 de la fusión de Convergència per les Illes —partido sucesor de UM—, Lliga Regionalista y otros partidos menores. A diferencia de su antecesora, PI adoptó desde el inicio una identidad balearista que superaba el marco estrictamente mallorquín. En las elecciones de 2015 logró un 8,08 % y 3 escaños, pero no fue necesaria para articular mayorías gubernamentales. En 2023, en un contexto de polarización y reconfiguración del bloque conservador en torno a PP y VOX, PI perdió su representación parlamentaria y apenas retuvo presencia en el Consell de Mallorca (‍Bonet-Martí et al., 2026).

En paralelo, el Partit Socialista de Mallorca (PSM) representó desde 1976 la expresión del nacionalismo progresista, diferenciándose tanto del PSOE como de los otros PAEs de izquierdas. El PSM alcanzó su techo electoral en 1995 con un 12,2 % y 6 escaños, y participó posteriormente en los Gobiernos progresistas de 1999-‍2003 y 2007-‍2011. Sin embargo, las tensiones internas entre sectores más nacionalistas y aquellos favorables a alianzas con formaciones estatales provocaron escisiones y alianzas inestables, como el Bloc per Mallorca o Unitat per les Illes (‍Bonet-Martí et al., 2023). Tras las elecciones de 2011, en un contexto marcado por el giro conservador del Gobierno Bauzá, se intensificó la movilización social contra las políticas recentralizadoras, especialmente en el ámbito educativo y lingüístico (‍Abril, 2015).

Este ciclo de protesta facilitó la creación de MÉS per Mallorca en 2013, como formación heredera del PSM. MÉS supo canalizar tanto el legado del nacionalismo progresista como las nuevas demandas sociales surgidas del 15-M, articulando un discurso regeneracionista y catalanista (‍Terrassa et al., 2019). En su debut en 2015 obtuvo 6 escaños, la Presidencia del Consell de Mallorca y una amplia implantación municipal. Aunque su crecimiento se vio limitado por la competencia con Podemos en el ámbito de la izquierda estatal, ha logrado mantener una posición relevante y estable en el sistema político balear. En 2023, mientras PI y Podemos desaparecían del Parlament, MÉS consolidó su papel como referencia del soberanismo ecosocialista en las islas (‍Bonet-Martí et al., 2023).

V. EL PAPEL DE LOS PANE EN LA GOBERNABILIDAD BALEAR[Subir]

Una vez descritas las trayectorias organizativas de los principales PANE baleares, esta sección examina la evidencia empírica relevante para contrastar las expectativas formuladas en el marco teórico. El análisis se organiza en torno a tres dimensiones complementarias. La dimensión electoral permite evaluar la persistencia y la base territorial de los PANE (expectativa 1). La dimensión coalicional y gubernamental examina su influencia desproporcionada respecto a su peso electoral (expectativa 2). La dimensión multinivel y el análisis comparativo final permiten valorar, por un lado, el efecto del control institucional insular sobre su capacidad de negociación (expectativa 2) y, por otro, las diferencias de resiliencia organizativa entre partidos office-seeking y policy-seeking (expectativas 3 y 4).

1. La dimensión electoral[Subir]

El análisis de los resultados electorales del periodo 1983-‍2023 (ver gráfico 1) permite distinguir dos fases en la evolución del sistema de partidos balear. En la primera etapa (1983-‍2015), el sistema estuvo estructurado en torno a cuatro actores principales: dos partidos estatales dominantes (PP/AP y PSIB-PSOE) y dos PANE con identidad mallorquinista (UM y PSM). De hecho, estos PANE mantuvieron una presencia electoral significativa y constante, alcanzando conjuntamente entre el 12 % y el 20 % de los votos autonómicos, con picos en 1983 (20,6 %) y 1995 (18,2 %). UM, con un perfil de centro-derecha, mostró mayor volatilidad; el PSM, en cambio, presentó un comportamiento más estable, con un suelo electoral firme y crecimiento sostenido hasta mediados de los años noventa. La segunda etapa (2015-‍2023) refleja una reconfiguración del sistema de partidos tras la crisis de representación. La irrupción de Ciudadanos, Podemos y VOX fragmentó el espacio estatal, mientras que los PANE alcanzaron en 2015 su segundo mejor resultado histórico (MÉS 13,8 %, PI 7,9 %). No obstante, en 2023 PI perdió su representación autonómica, mientras MÉS mantuvo su representación en el Parlamento balear. Este cambio refleja un sistema más polarizado, donde el centro regionalista desaparece y los PANE solo logran persistir cuando combinan coherencia ideológica con arraigo territorial.

Del comportamiento electoral de los PANE pueden destacarse cinco patrones clave. En primer lugar, los PANE han mantenido representación continuada durante cuarenta años, incluso en contextos adversos como el colapso de UM en 2011. En segundo lugar, aunque nunca superaron el 15 % individualmente, su voto agregado ha sido suficiente para influir en la formación de Gobiernos, especialmente en contextos de fragmentación sin mayorías absolutas. En tercer lugar, cuando PP o PSIB han sufrido retrocesos, los PANE —especialmente MÉS— han tendido a crecer, aunque esta dinámica no es mecánica ni lineal. Finalmente, la consolidación de bloques ideológicos (PP-VOX vs PSIB-MÉS) ha reforzado a los PANE con identidad ideológica clara (MÉS) y ha debilitado a los PANE de perfil centrista o transversal (PI).

Gráfico 1.

Evolución de los resultados de los PANE en las elecciones al Parlamento de las Islas Baleares (1983-‍2023)

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Fuente: elaboración propia a partir de datos del Govern de les Illes Balears[2].

En términos electorales, los PANE han ocupado sistemáticamente un espacio secundario (‍Adán Micó y Payeras, 2015). Las dos primeras posiciones en la competición electoral, tanto a nivel autonómico como insular, han sido ocupadas en todas las convocatorias por PAEs (PP y PSIB-PSOE). Los PANE nunca han disputado seriamente la primera posición ni han alcanzado individualmente el 15,2 % de UM en 1983 (resultado excepcional en contexto de crisis de UCD que no se ha repetido). Esta condición de terceros permanentes podría sugerir una influencia menor. Sin embargo, como se documentará en las subsecciones siguientes, esta apariencia resulta engañosa: en el contexto institucional y electoral balear, ocupar la tercera posición con entre el 5 % y el 15 % de votos ha resultado suficiente para ejercer una influencia clave en la formación de mayorías, la composición de ejecutivos y la configuración de políticas públicas.

2. La dimensión coalicional y gubernamental[Subir]

La relevancia política de los PANE trasciende su peso electoral. A pesar de ocupar la tercera o cuarta posición en términos de votos, los PANE han desempeñado un papel institucional de primer orden en la gobernabilidad balear e insular durante cuatro décadas. Este apartado documenta sistemáticamente esta influencia mediante el análisis de la participación de los PANE en Gobiernos autonómicos e insulares, identificando las condiciones bajo las cuales han resultado aritméticamente necesarios y los patrones de sus alianzas coalicionales.

De los cuarenta años transcurridos desde el establecimiento del autogobierno balear en 1983 hasta 2023, en veintisiete de ellos al menos un PANE (o más de uno simultáneamente) ha formado parte del Gobierno autonómico o ha proporcionado apoyo parlamentario indispensable al partido gobernante. Este dato —67,5 % del tiempo— evidencia por sí solo la centralidad de los PANE en el sistema político balear.

Tabla 1.

Gobierno de Baleares y papel de los PANE

Gobierno Periodo Composición Estatus parlamentario Posición PANE
I Cañellas I 1983-1987 AP 21 Minoría (21/54) Apoyo parlamentario UM (6)
II Cañellas II 1987-1991 AP 25 y UM 4 Coalición minoritaria (29/59) Gobierno UM (4)
III Cañellas III 1991-1993 PP-UM 31 Mayoría (31/59) Gobierno UM (4)
Cañellas IV 1993-1994 PP -UM 31 Minoría (31/59) Gobierno UM (3)
Cañellas V 1994-1995 PP 29 Minoría (29/59) Oposición
IV Cañellas VI 1995-1995 PP 31 Mayoría (31/59) Oposición
Soler 1995-1996 PP 31 Mayoría (31/59) Oposición
Matas I 1996-1999 PP 31 Mayoría (31/59) Oposición
V Antich I 1999-2003 PSIB 13, PSM 5, IU-EV 3, COP 1 Coalición minoritaria (22/59) Gobierno PSM,y COP (5 + 1)
VI Matas II 2003-2007 PP 30 Mayoría (30/59) Apoyo parlamentario UM (3)
VII Antich II 2007-2010 PSOE 19, UM 3, PSM 3, EU 2, EV 1, ERC 1 y PSMen 1 Coalición mayoritaria (30/59) Gobierno UM, PSM, ERC i PSMen (3 + 3 + 1 +1)
Antich III 2010-2011 PSOE 19, PSM 3, EU 2, EV 1, ERC 1 y PSMen 1 Coalición minoritaria (27/59) Gobierno PSM, ERC i PSMEn (3 + 1 + 1)
VIII Bauzà 2011-2015 PP 35 Mayoría (35/59) Oposición
IX Armengol I 2015-2019 PSIB 14, MÉS Mallorca 6 Coalición minoritaria (20/59) Gobierno MÉS Mallorca (6)
X Armengol II 2019-2023 PSIB 19, Podemos 6, MÉS Mallorca 4 Coalición minoritaria (29/59) Gobierno MÉS Mallorca (4)
XI Prohens 2023-actualidad PP 25 Minoría (25/59) Oposición

Fuente: elaboración propia

Del análisis sistemático de la tabla 1 se derivan cuatro hallazgos fundamentales:

  • —Primero, los PANE han participado de dos formas diferenciadas: Gobierno pleno (con consejerías) o apoyo parlamentario externo (sin entrar en el Ejecutivo). La participación gubernamental plena se produjo en seis Gobiernos: Cañellas II-IV (1987-‍1995), Antich I (1999-‍2003), Antich II-III (2007-‍2011), y Armengol I-II (2015-‍2023). El apoyo parlamentario sin Gobierno se produjo en dos ocasiones: Cañellas I (1983-‍1987) y Matas II (2003-‍2007). Ambas formas de participación han resultado claves para la gobernabilidad, aunque con implicaciones diferentes para los propios PANE en términos de visibilidad, acceso a recursos institucionales, y desgaste político.

  • —Segundo, existe una diferencia fundamental entre las dinámicas coalicionales de derecha e izquierda. En el bloque de centro-derecha, el PP (anteriormente AP) ha formado Gobierno en cinco ocasiones sin PANE, cuando ha obtenido mayoría absoluta (1995-‍1999, 2003-‍2007, 2011-‍2015), y en una ocasión (2023-actualidad) gobierna en minoría con apoyo de VOX. En cambio, el PSIB nunca ha gobernado en solitario: en todas las ocasiones en que ha liderado el Ejecutivo autonómico (1999-‍2003, 2007-‍2011, 2015-‍2023) ha requerido coaliciones multipartidistas que incluían PANE. Esta asimetría revela una diferencia estructural: el PP ha demostrado mayor capacidad para alcanzar mayorías absolutas, mientras el PSIB depende estructuralmente de alianzas para gobernar.

  • —Tercero, la función específica de los PANE varía según el contexto aritmético. Podemos distinguir tres situaciones:

    • Situación A: PANE aritméticamente imprescindible. Se produce cuando ningún PAE alcanza mayoría absoluta y el PANE resulta aritméticamente necesario para formar mayoría. Esta fue la situación más frecuente: Cañellas I (1983-‍1987, donde UM con 6 escaños y 15,2 % de los votos decide entre AP y PSIB, ambos con 21); Cañellas II (1987-‍1991, donde AP necesita los 4 escaños de UM, 8,1 %, para alcanzar mayoría); Antich I (1999-‍2003, donde PSIB necesita PSM, 12,0 %, + UM, 7,5 %, + IU-EV); Antich II (2007-‍2010, donde PSIB necesita PSM, 7,3 %, + UM, 6,5 %); Armengol I (2015-‍2019, donde PSIB + MÉS, 13,8 %, suman solo 20 escaños, necesitando a Podemos para alcanzar 30); Armengol II (2019-‍2023, donde PSIB + Podemos + MÉS, 9,8 %, suman 29 escaños, uno por debajo de la mayoría absoluta). En estas situaciones, el PANE ejerce máximo poder de negociación al tener capacidad de veto sobre la formación gubernamental (Laver y Schofield, 1990).

    • Situación B: apoyo parlamentario sin necesidad aritmética. Se produce cuando el PANE apoya a un Gobierno que tiene mayoría absoluta, obteniendo contrapartidas en otros niveles institucionales mediante lógica de intercambio multinivel. Ejemplo: Matas II (2003-‍2007, donde UM con 3 escaños y 6,5 % de los votos apoya al PP que tiene mayoría absoluta de 30, a cambio de la Presidencia del Consell de Mallorca para Munar). Esta situación revela que el poder de negociación de los PANE no deriva únicamente de la aritmética parlamentaria autonómica, sino también del control de instituciones subestatales estratégicas que serán analizadas en el apartado 5.3.

  • —Cuarto, se observa una evolución en el papel de los PANE a lo largo del tiempo. En el primer período (1983-‍2011), UM funcionó como partido pivotal capaz de aliarse tanto con la derecha (1983-‍1995, 2003-‍2007) como con la izquierda (1995-‍2003 en el Consell; 2007-‍2010 a nivel autonómico). Esta flexibilidad estratégica maximizó su poder de negociación, aunque generó tensiones internas recurrentes sobre la coherencia ideológica del partido. En el segundo período (2015-‍2023), MÉS ha actuado como PANE de bloque: se integra exclusivamente en coaliciones de izquierda con PSIB, sin explorar alianzas con el PP. Este cambio responde tanto a la evolución ideológica del nacionalismo balear hacia posiciones más progresistas, como a la polarización creciente del sistema de partidos que dificulta alianzas transversales.

Para evaluar más precisamente la influencia de los PANE, resulta útil analizar la desproporción entre su peso parlamentario y su participación en el Ejecutivo. El patrón es consistente a lo largo de cuatro décadas: durante los Gobiernos Cañellas II-IV (1987-‍1994), UM representaba entre el 5,1 % y el 6,8 % de la cámara, pero obtenía entre el 16,7 % y el 33,3 % de las consejerías; en el Gobierno Antich I (1999-‍2003), el PSM, con el 8,5 % de los escaños obtuvo el 27,3 % del Ejecutivo; en el Gobierno Antich II (2007-‍2010), los PANE representaban conjuntamente el 15 % de los escaños, pero controlaban cerca del 40 % de las consejerías; y en los Gobiernos Armengol I-II (2015-‍2023), MÉS, con el 6,8-10,2 % de la cámara, obtuvo proporciones similares (30-‍18 %), aunque la composición tripartita diluyó relativamente su peso. Este patrón sistemático de sobrerrepresentación gubernamental constituye evidencia cuantitativa de la influencia estratégica de los PANE y se explica por la confluencia de su posición aritmética pivotal, su credibilidad como socios coalicionales, su capacidad de aportar legitimidad territorial y su control de recursos institucionales insulares.

Más allá de su presencia cuantificable en los ejecutivos, los PANE han incidido en la elaboración de políticas públicas mediante modalidades diferenciadas. UM canalizó su influencia principalmente a través del control de resortes institucionales —especialmente la Presidencia del Consell de Mallorca (1983-‍2007)— que le permitieron incidir en ordenación territorial, infraestructuras y patrimonio cultural, aunque las resoluciones judiciales posteriores (Palma Arena, Operación Maquillaje) evidenciaron que parte de esa influencia se ejerció mediante prácticas de clientelismo. El PSM y posteriormente MÉS han ejercido su influencia combinando la participación directa en Ejecutivos —concentrada en medio ambiente, cultura y política lingüística— con vínculos sostenidos con plataformas ecologistas (GOB), culturales (Obra Cultural Balear) y educativas que les han permitido condicionar la agenda pública incluso desde la oposición (‍Terrassa et al., 2019; ‍Abril, 2015). Estas diferencias en las modalidades de influencia responden a las distintas orientaciones estratégicas y bases sociales de cada formación, aspecto que la sección 5.4 analiza en clave comparativa.

3. La dimensión multinivel[Subir]

El marco teórico formulaba como segunda expectativa que la probabilidad de que un PANE acceda a posiciones de influencia en la gobernabilidad autonómica se incrementa cuando controla recursos institucionales estratégicos en la escala insular. Esta subsección examina la evidencia relativa a esa expectativa, analizando cómo la interdependencia entre los niveles autonómico e insular ha funcionado como mecanismo explicativo —no como variable dependiente separada— de la posición de los PANE en la gobernabilidad balear.

La política autonómica balear no opera como un sistema cerrado respecto de la insular: las coaliciones en un nivel preparan, facilitan o condicionan las coaliciones en el otro, y los actores políticos desarrollan estrategias que optimizan simultáneamente su posición en ambas arenas. Dos episodios resultan particularmente reveladores de este mecanismo de intercambio multinivel.

El pacto PSIB-PSM-UM en el Consell (1995-‍1999) bajo la Presidencia de Maria Antònia Munar constituye el primer momento clave. Esta coalición inédita entre la izquierda y UM —que rompía el patrón previo de alianzas de UM exclusivamente con AP/PP— se produjo mientras Cañellas gobernaba con mayoría absoluta del PP a nivel autonómico (1995-‍1999). Esta coalición insular anticipó y facilitó lo que posteriormente se materializaría como el Pacte de Progrés autonómico (1999-‍2003): la coalición probó la viabilidad de la alianza PSIB-PSM-UM, generó confianza mutua entre las formaciones y demostró que UM podía ser un socio fiable para la izquierda. Sin esta experiencia previa en el Consell, la formación del Gobierno Antich en 1999 hubiera resultado más improbable o, al menos, más compleja.

El apoyo de UM al PP en el Parlamento (2003-‍2007) a cambio de la Presidencia del Consell para Munar constituye el segundo momento clave. Esta configuración aparentemente paradójica —donde UM apoya parlamentariamente a un PP que tiene mayoría absoluta (30 de 59 escaños) y no necesita aritméticamente sus votos— solo resulta comprensible mediante la lógica multinivel: el PP paga el apoyo simbólico de UM en el Parlamento balear otorgándole la Presidencia del Consell de Mallorca, institución con presupuesto propio y competencias relevantes en ordenación territorial, cultura y patrimonio. Esta transacción revela que para UM el control del Consell resultaba más valioso que la participación en el Gobierno autonómico, preferencia que se explica por el arraigo territorial del partido en Mallorca, su estrategia de construcción de redes clientelares insulares y la mayor visibilidad y capacidad de acción que ofrecía presidir una institución entera frente a controlar consejerías parciales en un Gobierno autonómico.

Estos dos episodios constituyen evidencia directa de la expectativa 2: el control de recursos institucionales insulares —en este caso, la Presidencia del Consell de Mallorca— amplió el poder de negociación de UM más allá de lo que su representación autonómica hubiera permitido por sí sola. En el primer caso, el recurso insular sirvió como laboratorio coalicional que facilitó un posterior acceso al Gobierno autonómico; en el segundo, permitió a UM obtener contrapartidas institucionales valiosas incluso cuando carecía de pivotalidad aritmética en el Parlament.

El análisis de la tabla 2 (Gobierno Consell de Mallorca y papel de los PANE) revela un patrón extraordinariamente llamativo: la hegemonía casi ininterrumpida de UM en el Gobierno de esta institución durante más de dos décadas, con una desproporción entre peso electoral y poder institucional aún más acusada que a nivel autonómico.

Tabla 2.

Gobierno Consell de Mallorca y papel de los PANE

Presidencia Periodo Composición Estatus parlamentario Posición PANE
I Albertí (UCD) 1979-1982 UCD 15 Mayoría (15/24) Oposición
I I Morales (UCD) 1982-1983 UCD 15 Mayoría (15/24) Oposición
I I I Albertí (UM) 1983-1987 PP 11 y UM 6 Coalición mayoritaria (17/30) Gobierno UM (6)
I V Verger (AP) 1987-1991 PP13 y UM 4 Coalición mayoritaria (17/33) Gobierno (4)
V Verger (PP) 1991-1995 PP-UM 18 Mayoría (18/33) Gobierno (*)
V I Munar (UM) 1995-1999 PSIB 8, PSM 5, UM 2, y EUEV 2 Coalición mayoritaria (17/33) Gobierno PSM y UM (5 + 2)
V I I Munar (UM) 1999-2003 PSIB 8, PSM 4, UM 3 y IU 2 Coalición mayoritaria (17/33) Gobierno PSM y UM (4 + 3)
V I Munar (UM) 2003-2007 PP 16 y UM 3 Coalición mayoritaria (19/33) Gobierno UM (3)
V I I Armengol (PSIB) 2007-2010 PSIB 11, BxM 3 y UM 3 Coalición mayoritaria (17/33) Gobierno BxM i UM (3 + 3)
Armengol (PSIB) 2010-2011 PSIB 11 y BxM 3 Coalición minoritaria (14/33) Gobierno BxM (3)
V I I I Salom (PP) 2011-2015 PP 19 Mayoría (19/33) Oposición
I X Ensenyat (MES) 2015-2019 PSIB 7, MÉS 6 y Podemos 5 Coalición mayoritaria (18/33) Gobierno MÉS (6)
X Cladera (PSIB) 2 019-2023 PSIB 10, MÉS 4 y Podemos 3 Coalición mayoritaria (17/33) Gobierno MÉS (4)
X I Galmés (PP) 2023-actualidad PP 13 y VOX 5 Coalición mayoritaria (18/33) Oposición

Fuente: elaboración propia.

Del análisis sistemático de la tabla 2 se derivan cuatro hallazgos fundamentales:

  • —Primero, desde 1983 hasta 2007 (exceptuando el Gobierno de Verger 1987-‍1995), la Presidencia del Consell estuvo en manos de UM: Albertí (1983-‍1987) y Munar (1995-‍2007). Incluso durante el Gobierno de Verger (AP/PP), UM participaba en la coalición. Esto significa que durante los primeros 24 años de autogobierno, UM mantuvo presencia en el Gobierno insular, y durante 16 de esos 24 años controló la Presidencia. Esta continuidad en el poder resulta extraordinaria para una formación que nunca superó los 6 consejeros de un total de 33 en el Consell.

  • —Segundo, UM alcanzó y mantuvo este control mediante alianzas flexibles y cambiantes que revelan su función de partido pivotal: coalición con PP (1983-‍1987, 1991-‍1995, 2003-‍2007), coalición con PSIB y PSM (1995-‍2003) e, incluso, coalición tripartita PSIB-BxM-UM (2007-‍2010). Esta capacidad de formar coaliciones con bloques ideológicos diferentes maximizó su permanencia en el poder insular, aunque generó las tensiones internas sobre identidad ideológica que finalmente fracturarían el partido.

  • —Tercero, la desproporción entre escaños y poder institucional resulta aún más acusada en el Consell que en el Parlamento autonómico. Durante el período 1995-‍2007, cuando Munar presidía el Consell, UM tenía entre 2 y 3 consejeros de 33 (6,1 %-9,1 % de la cámara), pero controlaba la Presidencia de la institución —equivalente al 100 % del poder ejecutivo si pensamos en términos de capacidad de agenda-setting, nombramientos, y visibilidad pública—. Esta desproporción solo resulta comprensible por el valor estratégico desigual de la Presidencia: en sistemas parlamentarios, quien controla la Presidencia del Ejecutivo controla la agenda, los nombramientos, los recursos, y la capacidad de construir coaliciones y redes. El hecho de que los socios mayoritarios de UM (PSIB en 1995-‍2003, PP en 2003-‍2007) aceptaran ceder la Presidencia a la formación minoritaria revela el valor que estos partidos otorgaban a la alianza con UM y la dificultad de construir mayorías alternativas estables.

  • —Cuarto, el control prolongado del Consell por UM tuvo consecuencias institucionales y políticas de largo plazo. Como se evidenció posteriormente en las resoluciones judiciales sobre casos de corrupción, este espacio de poder se convirtió en ámbito de consolidación de cuadros políticos, pero también de prácticas clientelares y captación irregular de recursos públicos. El Consell, con competencias en contratación pública, infraestructuras, y ordenación territorial, ofreció oportunidades para construcción de redes de patronazgo que sustentaron el poder de UM más allá de su fuerza electoral. La implosión del partido en 2010-‍2011, tras los escándalos de Palma Arena y Operación Maquillaje, demuestra que esta estrategia de consolidación mediante control institucional y clientelismo resultó finalmente insostenible y destructiva.

En conjunto, la evidencia presentada en esta subsección respalda la expectativa 2: el control de recursos institucionales insulares ha funcionado como un multiplicador del poder de negociación de los PANE en la arena autonómica. Sin embargo, este mecanismo no opera de manera homogénea. Para UM, el Consell constituyó la pieza central de su estrategia de influencia durante más de dos décadas; para MÉS, el control insular ha tenido menor centralidad estratégica, dado que su poder de negociación se sustenta también en otros recursos (coherencia programática, vínculos asociativos) que la subsección siguiente analiza en clave comparativa.

4. Análisis comparativo[Subir]

El análisis comparativo de los Gobiernos insulares durante los períodos de predominio de UM (1983-‍2010) y MÉS (2015-‍2023) muestra una transformación del papel de los PANE en la arena insular. Durante el período UM, el PANE de centro-derecha actuó como partido pivotal con alta autonomía estratégica, capaz de coaligarse con distintos bloques e intercambiar apoyos entre niveles institucionales. Su estrategia priorizaba el control de la Presidencia del Consell, incluso a costa de una menor participación en el Gobierno autonómico, lo que revela una lógica de maximización de poder concentrado en la arena insular. Durante el período de MÉS (Gobiernos de Ensenyat, 2015-‍2019, y Cladera, 2019-‍2023), el PANE de izquierda opera como partido de bloque, integrado en coaliciones estables con el PSIB y sin capacidad de pivote entre bloques. En 2019-‍2023, MÉS no retiene la Presidencia del Consell, que pasa al PSIB, y acepta un papel de socio minoritario dentro de la coalición. Esta diferencia responde a varios factores: una menor capacidad de presión institucional que la de UM, unas mayorías de coalición más amplias en 2015-‍2023 y una estrategia más programática y menos centrada en el control institucional personalizado.

Esta transformación refleja cambios más amplios del sistema de partidos balear: una mayor polarización, la desaparición del centro-derecha regionalista como espacio político viable y la consolidación de dos bloques ideológicos relativamente estables (conservador español PP-VOX versus progresista PSIB-MÉS-Podemos)

El análisis comparativo entre los PANE de centro-derecha (UM/PI) y de izquierda (PSM/MÉS) revela diferencias significativas en las fuentes y modalidades de su influencia. Estas diferencias responden a objetivos partidistas divergentes (‍Strøm, 1990; ‍Müller y Strøm, 1999): mientras algunos partidos priorizan la maximización de cargos institucionales (office-seeking), otros enfatizan la implementación de políticas específicas (policy-seeking) o la maximización electoral (vote-seeking). Los PANE baleares ejemplifican claramente los dos primeros tipos, con implicaciones distintas para su viabilidad organizativa a largo plazo.

UM/PI basaron su influencia principalmente en:

  • —posición aritmética pivotal: capacidad de formar coaliciones con ambos bloques ideológicos (especialmente UM 1983-‍2010);

  • —control institucional del Consell: importantes períodos de hegemonía (1983-‍87, 1995-‍2007) proporcionó recursos, visibilidad, y capacidad de intercambio multinivel;

  • —redes de influencia institucional: construcción de lealtades territoriales asociadas al control de recursos públicos insulares, en un contexto que posteriores resoluciones judiciales vincularon a prácticas clientelares, y

  • —liderazgos personalistas: Albertí (1982-‍1992) y especialmente Munar (1992-‍2010) concentraron poder y capacidad de negociación.

Esta estrategia, orientada fundamentalmente al control de cargos institucionales (office-seeking en la terminología de ‍Strøm, 1990) resultó extraordinariamente efectiva a corto-medio plazo, permitiendo vientisiete años de influencia sostenida de UM. Sin embargo, generó fragilidad estructural: dependencia de liderazgos personalistas, vulnerabilidad a escándalos de corrupción, tensiones internas sobre identidad ideológica y, finalmente, colapso organizativo (2010-‍2011).

PSM/MÉS han basado su influencia principalmente en:

  • —coherencia ideológica: posicionamiento claro en izquierda nacionalista/soberanista proporciona identidad nítida y base electoral estable. Mientras UM osciló entre alianzas con PP y PSIB, generando tensiones internas sobre su ubicación ideológica, PSM/MÉS han mantenido una posición constante en el bloque progresista, lo que se refleja en un suelo electoral más estable (nunca inferior al 5 % autonómico desde 1983) frente a la volatilidad de UM/PI;

  • —vínculos con movimientos sociales: conexiones orgánicas con plataformas ecologistas (GOB, fundado en 1973), culturales (Obra Cultural Balear) y educativas han proporcionado al PSM/MÉS una base social que trasciende la militancia formal (‍Terrassa et al., 2019). Estos vínculos resultaron especialmente relevantes durante el ciclo de movilización 2011-‍2013 contra las políticas lingüísticas y educativas del Gobierno Bauzá (‍Abril, 2015), que canalizó hacia MÉS apoyos sociales que no dependían de recursos institucionales;

  • —influencia programática: capacidad de incidir en políticas públicas específicas (medio ambiente, cultura, educación) mediante expertise y credibilidad sectorial. La participación del PSM en los Gobiernos Antich (1999-‍2003, 2007-‍2011) fue determinante en la aprobación de legislación ambiental y en la consolidación del modelo de inmersión lingüística (‍Bonet-Martí et al., 2023), y

  • —resiliencia organizativa: alta institucionalización organizativa (‍Panebianco, 1990), con militancia ideológicamente comprometida y estructura interna consolidada, característica de partidos con arraigo social, resiste mejor la exclusión de Gobierno que organizaciones dependientes exclusivamente de recursos institucionales. A diferencia de UM, cuya disolución en 2011 fue precipitada por la judicialización de sus líderes, la transición de PSM a MÉS (2013) constituyó una renovación organizativa planificada que permitió incorporar nuevos perfiles manteniendo la base militante y el arraigo territorial.

Esta estrategia ha generado menor poder institucional concentrado que UM (PSM nunca controló la Presidencia del Consell hasta que lo hizo MÉS en 2015-‍2019), pero mayor estabilidad organizativa: PSM/MÉS han sobrevivido décadas sin acceso continuo al Gobierno, mantienen suelo electoral estable y han demostrado capacidad de renovación organizativa (transición PSM–>MÉS en 2013) sin colapso.

Así, en el contexto balear, los PANE han ejercido influencia mediante dos estrategias diferenciadas: una orientada prioritariamente al control institucional (office-seeking), que en el caso de UM derivó progresivamente hacia prácticas clientelares documentadas judicialmente; y otra orientada a la coherencia programática y los vínculos sociales (policy-seeking), que en el caso de PSM/MÉS ha proporcionado fuentes de legitimidad e influencia no dependientes del acceso al Gobierno. Los trade-offs entre ambas estrategias resultan claros: UM alcanzó mayor poder institucional concentrado a corto-medio plazo, pero su colapso organizativo (2010-‍2011) evidenció la fragilidad de una influencia sustentada en recursos institucionales sin base militante sólida; PSM/MÉS han generado menor poder institucional pero mayor estabilidad organizativa, demostrando capacidad de renovación (transición PSM–>MÉS en 2013) y de supervivencia sin acceso continuo al Gobierno. Esta dualidad es consistente con la hipótesis de Barrio et al. (2010: 18), aunque obliga a matizarla de forma importante: el acceso al Gobierno parece operar como condición especialmente relevante para partidos office-seeking, con bases organizativas más débiles, pero no para partidos policy-seeking, con arraigo ideológico y vínculosasociativos que proporcionan fuentes alternativas de influencia y recursos organizativos.

Tabla 3.

Síntesis comparativa: variables explicativas por tipo de PANE

UM/PI (centro-derecha) PSM/MÉS (izquierda)
Orientación estratégica Office-seeking Policy-seeking
Posición pivotal Flexible (capacidad de alianzas con PP y PSIB) De bloque (integración en coaliciones progresistas)
Control institucional clave Consell de Mallorca (16 años, 1983-‍87 y 1995-‍2007) Consell de Mallorca (4 años, 2015-‍2019)
Sobrerrepresentación gubernamental Alta (6-‍9 % escaños –> acceso a la Presidencia Consell) Moderada (6-‍10 % escaños –> 20-‍27 % consejerías Govern)
Base organizativa Liderazgos personalistas, redes de influencia institucional Base militante más ideologizada y vínculos más densos con el tejido asociativo
Fuente de influencia Control institucional (derivado hacia clientelismo en UM) Coherencia programática y mayor inserción en redes asociativas y movimientos sociales
Resiliencia sin Gobierno Baja (colapso de UM 2011; declive electoral de PI 2023) Alta (PSM sobrevive décadas en oposición; transición a MÉS 2013)
Transición generacional Traumática (disolución judicial –> refundación) Planificada (renovación organizativa sin colapso)

Fuente: elaboración propia.

VI. CONCLUSIONES[Subir]

El análisis del papel de los partidos de ámbito no estatal en la vida política balear durante cuatro décadas de autogobierno (1983-‍2023) permite contrastar las expectativas formuladas en el marco teórico con la evidencia empírica presentada. La confrontación sistemática de resultados electorales, composición gubernamental y trayectorias organizativas de UM, PI, PSM y MÉS arroja los siguientes resultados.

Expectativa 1 (organización insular)[Subir]

Se esperaba que, en un territorio archipelágico con identidades insulares diferenciadas, los PANE se organizaran predominantemente de forma insular. La evidencia respalda de forma clara esta expectativa. Los PANE baleares reflejan la solidez de identidades mallorquina, menorquina e ibicenca frente a la debilidad de una identidad balear unificada. Como se documentó en las secciones 4 y 5, los distintos intentos de construcción de formaciones archipelágicas —desde las alianzas interinsulares de UM y PSM en los años noventa hasta el proyecto explícitamente balearista de PI en 2012— no han logrado consolidarse de forma estable. Este fracaso no resulta únicamente de factores coyunturales (contexto político desfavorable, crisis de liderazgo, exclusión gubernamental), sino que evidencia dificultades estructurales derivadas de lo que Pons (‍1995) denomina la paradoja de las identidades concéntricas: la identidad más fácilmente movilizable políticamente (insular) no coincide con el ámbito institucional de máximo poder político (autonómico). Esta tensión apunta a límites estructurales para la construcción de PANE en territorios con fragmentación identitaria profunda y estructura institucional multinivel que refuerza, en lugar de diluir, las identidades subestatales subautonómicas.

Expectativa 2 (influencia desproporcionada)[Subir]

Se esperaba que la posición pivotal y el control de instituciones multinivel permitieran a los PANE ejercer una influencia institucional superior a su peso electoral. La evidencia respalda de forma clara esta expectativa. Aunque electoralmente han sido terceros permanentes del sistema (nunca superando individualmente el 15 % ni disputando las dos primeras posiciones), su influencia ha resultado clave: en veintisiete de cuarenta años (67,5 %), al menos un PANE ha participado en el Gobierno autonómico: UM controló la Presidencia del Consell de Mallorca durante 16 años con apenas el 6-‍9 % de representación, y en múltiples ocasiones formaciones con el 5-‍10 % de escaños han obtenido el 20-‍30 % de las consejerías del Ejecutivo. Esta influencia estratégica resulta de la confluencia de cuatro factores: ausencia frecuente de mayorías absolutas (7 de 11 legislaturas); fragmentación moderada del sistema de partidos (3-‍4 fuerzas relevantes); control de instituciones insulares estratégicas que multiplican espacios de poder y permiten estrategias de intercambio multinivel, y credibilidad acumulada como socios coalicionales. Este hallazgo matiza sustancialmente las teorías sobre la relevancia política de partidos pequeños. Mientras la literatura clásica sobre coaliciones (‍Laver y Schofield, 1990; ‍Gamson, 1961) enfatiza el tamaño y la posición pivotal, y estudios sobre PANE (‍De Winter y Türsan, 1998; ‍De Winter et al., 2006) privilegian la posición ideológica, el caso balear evidencia que en sistemas multinivel la influencia deriva simultáneamente de la posición pivotal aritmética, el control de recursos institucionales específicos (consejos insulares) y la capacidad de aportar legitimidad territorial. Los partidos en contextos multinivel desarrollan patrones de integración vertical que condicionan tanto su capacidad organizativa como su poder de negociación (‍Thorlakson, 2009; ‍Deschouwer, 2006): estructuras con alta autonomía subestatal pueden maximizar su influencia mediante control de instituciones específicas y estrategias de intercambio entre niveles, generando fuentes de poder que trascienden el peso electoral estricto.

Expectativa 3 (viabilidad organizativa y acceso al Gobierno)[Subir]

Se esperaba que la relación entre acceso al Gobierno y viabilidad organizativa dependiera del tipo de partido: los PANE office-seeking serían más vulnerables al colapso cuando pierden el acceso al Gobierno, mientras que los policy-seeking con alta institucionalización podrían sostenerse mediante capital ideológico y asociativo. La evidencia confirma esta expectativa. El colapso del PI tras ocho años fuera del poder (2015-‍2023) corrobora que las formaciones con bases instrumentales y débil institucionalización colapsan sin recursos institucionales. Sin embargo, el PSM mantiene estabilidad tras largas etapas en la oposición, lo que revela la importancia de la estructura organizativa (‍Panebianco, 1990).

Los partidos con alta institucionalización, apoyados en militancia ideológica y vínculos con movimientos sociales (p. ej. GOB, Obra Cultural Balear), pueden sostener su viabilidad mediante legitimidad social, movilización y capacidad de incidir en la agenda pública, incluso sin poder institucional. En cambio, los partidos con baja institucionalización, estructuras personalistas y militancia limitada dependen críticamente del acceso al Gobierno para financiarse y mantener redes de influencia. Esta diferencia se vincula con los objetivos partidistas (‍Strøm, 1990; ‍Müller y Strøm, 1999): los partidos office-seeking, como UM/PI, buscan el control institucional y construyen redes clientelares, pero son frágiles ante la pérdida de poder; los policy-seeking, como PSM/MÉS, priorizan la coherencia programática y el cambio ideológico, logrando mayor resiliencia a costa de menor poder inmediato. En suma, la viabilidad de los PANE depende tanto de factores estructurales (sistema electoral, acceso al Gobierno) como de su modelo organizativo y orientación estratégica. Mientras los office-seeking requieren acceso al poder para sobrevivir, los policy-seeking con alta institucionalización pueden sostenerse mediante capital ideológico y asociativo. El caso balear ilustra este trade-off entre poder a corto plazo y sostenibilidad organizativa.

Aportación del caso balear[Subir]

Las tres expectativas, contrastadas con la evidencia empírica, configuran conjuntamente un retrato de los PANE baleares como actores estructurales cuya relevancia trasciende su tamaño electoral. Su influencia deriva de la confluencia de factores institucionales (estructura multinivel que multiplica espacios de poder), electorales (fragmentación moderada que genera dependencia coalicional), territoriales (identidades insulares que proporcionan legitimidad específica) y estratégicos (capacidad de intercambio multinivel, vínculos con movimientos sociales). El caso balear documenta empíricamente que en sistemas de gobernanza multinivel con fragmentación moderada actores políticos pequeños pueden ejercer influencia sostenida mediante estrategias que trascienden el peso electoral, no por manipulación o distorsión democrática, sino por dinámicas inherentes a sistemas proporcionales fragmentados donde la formación de mayorías requiere coaliciones y el control de instituciones subestatales específicas proporciona recursos políticos valiosos.

Aunque este estudio se ha centrado en el caso balear, sus hallazgos tienen implicaciones más amplias para la comprensión de los PANE y de la política en sistemas multinivel. La evidencia presentada sugiere que las teorías sobre partidos pequeños deben incorporar de manera más sistemática las dimensiones institucionales —particularmente las estructuras de gobernanza multinivel— y organizativas para explicar adecuadamente tanto la influencia política como la viabilidad organizativa de estas formaciones.

Este estudio presenta algunas limitaciones que conviene explicitar. En primer lugar, el análisis se centra predominantemente en los PANE de Mallorca, lo que limita la comprensión de dinámicas específicas de Menorca, Ibiza y Formentera, donde formaciones insulares menores han desempeñado ocasionalmente funciones pivotales. En segundo lugar, el período de realización de las entrevistas (2019) no cubre los desarrollos más recientes del sistema de partidos balear, particularmente la reconfiguración post-2023. En tercer lugar, al tratarse de un estudio de caso único, la generalizabilidad de los hallazgos requiere cautela: aunque las dinámicas identificadas —posición pivotal, intercambio multinivel, relación entre modelo organizativo y resiliencia— pueden operar en otros contextos autonómicos con presencia de PANE (Canarias, Cantabria, Navarra) o en sistemas insulares y archipelágicos comparables (Córcega, Cerdeña, Azores), su verificación exige análisis comparativos sistemáticos. Futuras investigaciones podrían abordar, entre otras líneas, la comparación entre comunidades autónomas con PANE exclusivamente autonómicos, el análisis del impacto programático específico de los PANE cuando participan en Ejecutivos y el estudio de las condiciones bajo las cuales la estructura multinivel insular genera oportunidades diferenciales para partidos minoritarios.

NOTAS[Subir]

Bibliografía[Subir]