Entes administrativos reguladores independientes y credibilidad institucional. Ineficiencia y peligros para la democracia latinoamericana advertidos desde el sistema norteamericano que los creó.

Palabras clave
entidades independientes
regulación administrativa
credibilidad institucional
administración y democracia.
Resumen
Esta monografía señala los retos impuestos a las democracias latinoamericanas por los Entes
Administrativos Reguladores Independientes (EARI) y subraya la amenazada a los valores
democráticos por soluciones tecnocráticas. En Latinoamérica, la eficiencia en la regulación
ha sido, principalmente, tecnocrática, en un sistema controlado por especialistas y funcionarios
que han usando principios anti-democráticos de secretismo y confusión en sus regulaciones.
La justificación dada fue la necesidad de los países por credibilidad institucional de sus
políticas públicas hacia inversionistas, silenciando la discusión del interés general y generando
turbulencia política y fracasos regulatorios debido a la pérdida de representatividad de
los intereses de los ciudadanos. Regulación y democracia no son términos opuestos, ambos sefortalecen cuando el objetivo es crear una administración más eficiente porque una regulación
que considere valores democráticos es más estable y consistente, generando verdadera credibilidad
a la implementación de las política públicas.
Keywords
independent agencies; administrative regulation; institutional credibility; public administration and democracy.
Abstract
This paper intends to show the challenges imposed by the independent agencies’ design
upon the Latin American democratic system and to highlight the threat to the values of a
democratic society by technocratic solutions. In Latin America, efficiency in regulation had
been achieved mainly through technocratic solutions, in a system controlled by specialists
and functionaries that spell out regulations using anti-democratic principles of secrecy and
weak-speak. The justification given was the countries’ need for building credibility in their
policies to show to international investors, silencing the deliberation of the common good
and generating political unrest and unenviable regulatory failure due the lack of
representativeness of the people’s interests in the regulation. We believe that regulation and
democracy are not opposite terms, that both enhance each other when the intent is to
create a more efficient regime, a regulation that takes into consideration the democratic
values of a society is a more stable and consistent regulation, generating true credibility in
the government’s policy implementation.